El servicio: comunidad es servicio
Toda vocación es para el servicio de los demás. En realidad el ser persona, es ser llamado al servicio amoroso de otros. Nadie existe para sí mismo solamente; todos existimos para Dios y para los demás. San Pablo nos dice:
"Hay diversidad de carismas, pero el Espíritu
es el mismo; diversidad de ministerios, pero el Señor
es el mismo; diversidad de operaciones, pero es el mismo
Dios que obra todo en todos.
A cada cual se le otorga la manifestación del
Espíritu para provecho común". (I Cor. 12, 4-7)
Por eso toda persona es llamada al servicio del reino de Dios en los corazones de los hombres. Todos tienen algún apostolado.
Una comunidad que se preocupa sólo de sí misma no es ni humana ni espiritualmente sana.
Toda comunidad debe dedicarse a extender el reino de Dios en el mundo y entre sus miembros.
Es probable que no todos tengan un apostolado pero el hecho de servirse unos a otros comparten el testimonio común a favor del reino.
MINISTERIOS Y SERVICIO: Es el Espíritu Santo quien da testimonio y servicio a través de nosotros; los dones y ministerios son de Él.
La lista de tareas es inagotable pero hay algunas que se mencionan en las primeras comunidades cristianas: amar, en primer lugar, tener una fe fuerte, predicar con sabiduría, etc.
No hay nadie que no tenga algún don para el servicio de la iglesia de Dios y es la responsabilidad de cada persona con la ayuda de su comunidad, descubrir y discernir cual es este don.
Esconderlo por duda indica falta de fe y está mal, también está mal que se trate de manipular a los demás inclinándolo hacia un apostolado para el que no tiene carisma o tratando de no ver el don que tiene alguno para determinado servicio.
San Pedro nos dice, "sólo somos encargados de los dones de Dios y debemos usarlos con gran dedicación para la comunidad y para el reino".
SERVICIO EN EL SER.- Somos una comunidad que EXISTE, antes de ser una comunidad que HACE; a pesar que estos dos aspectos se complementan y se ayudan mutuamente.
Tenemos primero que "vivir en Cristo" por medio de la fe, de otro modo no somos más que un equipo de cristianos que encuentran conveniente el vivir y trabajar juntos, pero con muy poca interacción y discernimiento cristiano entre nosotros.
Debemos ser una comunidad muy unida pero abierta para con los demás; el simple hecho de dar a otros la experiencia de nuestra vida comunitaria en el cuidado, el compartir, el soportarnos y el adorar a Dios, es un apostolado de primera importancia.
En realidad cualquier contacto interpersonal ofrecido a un cristiano es una oportunidad apostólica.
San Agustín nos dirá: nadie puede ser servidor de los demás si se siente "superior", "por encima " de los otros. Ha de tener la misma actitud que Jesús esperaba de quienes querían ser los primeros: debían ser los últimos de todos. Esto nos hacer entender que debemos ser humildes a los ojos de Dios, humilde en el servicio a los demás. El que actúa en forma contraria, es que no ha entendido el mensaje del evangelio ni del espíritu de Agustín.
Debemos ser ejemplo para los demás, tarea difícil porque no todos tenemos la misma visión de las cosas. No debemos exigir de los otros más de lo que ellos se exigirían y confiar en sus oraciones la comunidad a Dios.
Cuando nos comprometemos a seguir a Cristo nos comprometemos a seguirle a la luz oscura de la fe, esto incluye seguirle en los tiempos buenos y malos, en la salud y en la enfermedad, en tiempos de madurez y en tiempos de fracaso.
*María pronunció un sí, y Dios hizo maravillas en ella y por ella. ¿Qué maravillas obraría Dios en ti y en el mundo con tu sí generoso?
*La sencillez es propia de los grandes; la soberbia es la falsa grandeza de los débiles.
*Para poder escribir lo que te falta es necesario que te vacíes de lo que te sobra
*Estamos en camino de la unidad, teniendo como punto de partida la diversidad.




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