lunes, septiembre 28, 2020

SALUDO PADRE ISMAEL OJEDA LOZANO, OAR.

Queridas Madres Cristianas Santa Mónica de Perú: Mi saludo cordial del mes, para desearles salud y bienestar en esta pandemia que aún nos persigue a todos, y sobre todo la fortaleza y la esperanza de la fe. Ánimo, hermanas, que no estamos solos. Además, nuestros hermanos de cerca y de lejos nos necesitan.

Como novedad les comunico que ya tengo impreso un millar de trípticos con la oración de la madre por la fe de los hijos. Hoy los estoy divulgando en la parroquia. Les adjunto la oración que acabo de imprimir para España y la planilla de inscripción de los coros. Ahora que no se recomiendan las reuniones podemos organizar más coros de oración, saliendo al encuentro de las madres preocupadas por la fe de los hijos o por los problemas familiares... Ya me informarán de los avances.

No me alargo más. Un abrazo y mucho ánimo en todo, y mucha precaución con los contagios. El Señor seguirá estando grande con nosotros. Bendiciones.

P. Ismael Ojeda Lozano, OAR

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domingo, septiembre 27, 2020

DOMINGO XXVITIEMPO ORDINARIO -A

Si el malvado se convierte del mal que hizo vivirá y no morirá.
Dios, al traernos a este mundo, nos ha confiado una responsabilidad; cada uno tenemos nuestra vocación: nos ha llamado a la vida para “algo”. San Pablo en su carta a los Efesios lo dice de una manera clara y sublime. Antes de crearnos, pensó en cada uno de nosotros, nos amó y “nos eligió en la persona de su Hijo Jesús, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor”. “Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos,  para que la gloria de su gracia… redunde en alabanza suya”.
Por tanto, nuestra primera responsabilidad es que seamos nosotros mismos, como Dios nos ha pensado, y que vivamos conforme a sus planes divinos. Si nos reconocemos como hijos suyos en su querido Hijo debemos conocer sus designios y tratar de cumplir en todo su santa voluntad. Nuestra madurez humana y cristiana, nuestro crecimiento personal será proporcional a nuestra fidelidad a Él, a nuestra obediencia a sus designios como Padre creador. La vida de Jesús, su comportamiento, su vida y su misma muerte son la gran revelación de esos planes o proyectos de Dios. Sabedor de ello se sintió con fuerzas para decir a los suyos y a nosotros también que “yo soy el camino, la verdad y la vida”. Si nuestro vivir transcurre por los caminos de Jesús y nuestro comportamiento se guía por su verdad, tendremos vida. Pues “para eso he venido al mundo, para que “tengáis vida y vida abundante”. Pero si nos alejamos del ideal humano propuesto por Jesús nos encaminamos hacia la muerte.
Es lo que nos recuerda el profeta Ezequiel: “Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere”.  El varón justo, según la Biblia, es el que cumple la voluntad de Dios. San José era “varón justo”. Nuestro deber primero será conocer esa voluntad para, luego, vivirla y darle cumplimiento. Está en juego nuestra identidad personal y nuestra propia vida. Por ello el salmista, como hemos cantado, suplica a Dios diciendo: “Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas, haz que camine con lealtad”.
Los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios
La parábola es tan simple que parece poco digna de un gran profeta como Jesús. Sin embargo, no está dirigida al grupo de niños que corretean a su alrededor, sino a “los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo” que lo acosan cuando se acerca al templo.
Según el relato, un padre pide a dos de sus hijos que vayan a trabajar a su viña. El primero le responde bruscamente: “No quiero”, pero no olvida la llamada del padre y termina trabajando en la viña. El segundo reacciona con una disponibilidad admirable: “Por supuesto que voy, señor”; pero todo se queda en palabras. Nadie lo verá trabajando en la viña.
El mensaje de la parábola es claro. También los dirigentes religiosos que escuchan a Jesús están de acuerdo. Pero ante Dios, lo importante no es “hablar” sino “hacer”. Para cumplir la voluntad del Padre del cielo, lo decisivo no son las palabras, las promesas y los rezos, sino los hechos y la vida cotidiana.
Lo sorprendente es la aplicación de Jesús. Sus palabras no pueden ser más duras. Sólo él tenía esa libertad frente a los dirigentes religiosos: “Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios”.
Jesús está hablando desde su propia experiencia. Los dirigentes religiosos han dicho “sí” a Dios. Son los primeros en hablar de él, de su ley y de su templo. Pero, cuando Jesús los llama a “buscar el reino de Dios y su justicia”, se cierran a su mensaje y no entran por ese camino. Con su resistencia al mensaje de Jesús están diciendo “no”; están siendo desobedientes a Dios. No es suficiente el cumplimiento externo de las leyes o de los deberes religiosos. Hay que vivir.
Los recaudadores y prostitutas han dicho “no” a Dios. Viven fuera de la ley, están excluidos del templo. Sin embargo, cuando Jesús les ofrece la amistad de Dios, escuchan su llamada y dan pasos hacia la conversión. Para Jesús, no hay duda: el recaudador Zaqueo, la prostituta que ha regado con lágrimas sus pies, María Magdalena y tantos otros... van por delante en “el camino del reino de Dios”. En este caminar con Cristo ocupan los primeros puestos no quienes hacen solemnes profesiones de fe sino “aquellos malvados, de los que habla Ezequiel, que, convertidos de la maldad, practican el derecho y la justicia y así salvan su vida”. Lo que cuenta ante Dios, lo decisivo, no son las palabras, los sentimientos, las grandes efusiones o discursos, sino el amor real y efectivo vivido día a día, la “mística cotidiana”. La insistencia de Jesús en este aspecto resulta provocativa: “los últimos serán los primeros y los primeros serán últimos”; “el hijo perdido” entrará en la fiesta y el observante quedará fuera, los publicanos y las prostitutas van por delante de los justos en el camino del reino de Dios.
Tened entre vosotros los sentimientos propios de una vida en Cristo
Es necesario, por tanto, que volvamos la mirada a quien, “a pesar de su condición divina no hizo alarde de su categoría de Dios, sino que se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo pasando por uno de tantos” y que atendamos el llamamiento de San Pablo a los Filipenses: “Si queréis darme el consuelo de Cristo y aliviarme con vuestro amor, si nos une el mismo Espíritu y tenéis entrañas compasivas, dadme esta gran alegría: manteneos unánimes y concordes en un mismo amor y un mismo sentir. No obréis por envidia ni por ostentación, dejaos guiar por la humildad. No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad el interés de los demás. Tened entre vosotros los sentimientos propios de una vida en Cristo”. Adorar a Dios, ser piadosos pero cumplir su santa voluntad: “Hágase tu voluntad en la tierra como se cumple en el cielo”.

P. Juan Ángel Nieto Viguera, OAR.




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jueves, septiembre 24, 2020

LOS CINCO MINUTOS DEL ESPÍRITU SANTO

 La imaginación puede perturbarnos mucho en la oración porque nos lleva a todas partes y nos distrae. Pero no hay que luchar contra ella, porque es peor. Es mejor apartar dulcemente las imágenes interiores y dejarlas pasar, volviendo suavemente a la presencia del Señor. Pero también podemos pedirle al Espíritu Santo que sane y ordene nuestra imaginación para que nos ayude a orar. La imaginación es algo bueno y precioso si se la entregamos al Espíritu Santo.

Entonces, podemos imaginar las manos de Jesús que acarician, o sus brazos que sostienen, o sus ojos que miran con serena ternura, o simplemente su rostro, su figura que nos invita a un abrazo, o a descansar a su lado. Estas son buenas maneras de introducirnos en su presencia. En ese encuentro, es posible que imaginemos que él abre su pecho y derrama en nosotros ese manantial de fuego que es el Espíritu Santo.

Así, el Espíritu Santo puede ayudamos con su luz, para que aprendamos a utilizar nuestra imaginación con habilidad y creatividad, de manera que sea nuestra aliada en la oración, y no nuestra enemiga.

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Los Cinco Minutos de San Agustín de Hipona

Ciertamente ahora te vemos por espejo y enigmas, no cara a cara, y así, mientras peregrino fuera de ti, me soy más presente a mí que a ti. Con todo, sé que tú no puedes ser de ningún modo violado, en tanto que no sé a qué tentaciones puedo yo resistir y a cuáles no puedo, estando solamente mi esperanza en que eres fiel y no permitirás que seamos tentados más de lo que podemos soportar, porque con la tentación das también el éxito, para que podamos resistir.


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miércoles, septiembre 23, 2020

SALUD, UN CONCEPTO NO MANIPULABLE

        Resulta difícil definir qué sea la salud. Porque muchas veces comprendemos la salud como ausencia de enfermedad, y porque la enfermedad es como algo negativo, doloroso, un obstáculo a los propios deseos personales.

         Existen, sin embargo, enfermedades que ayudan a crecer en dimensiones importantes de la vida humana. Porque permiten dejar el egoísmo y abrirse a los demás, porque llevar a descubrir un cariño grande en muchos profesionales de la salud, familiares, amigos, porque nos recuerdan que esta vida no lo es todo.

         Otras veces la enfermedad se vive como un drama, un fracaso, una ruptura. Los proyectos quedan, por un tiempo o definitivamente, en el cajón. Las atenciones y las energías se concentran en la búsqueda de la deseada salud. Cuando la derrota es inevitable, sólo queda la posibilidad de atender y acompañar al enfermo en su proceso lento, continuo, hacia el desenlace final, hacia la muerte.

         Es legítimo trabajar por la salud, cuidarla, promoverla, recuperarla. Es justo crear estructuras y sistemas sanitarios que lleguen a todos, niños, adultos o ancianos. Es urgente mantener e incrementar la capacitación del personal sanitario en todas sus dimensiones (científica, médica, humana, social) para una mejor atención a los enfermos.

         Todo ello es parte de un correcto esfuerzo por la salud. Pero no podemos mirar con indiferencia cómo algunos usan la palabra salud para promover leyes o comportamientos que van contra el respeto a valores fundamentales del ser humano, o que se convierten en motivo para vivir de modo incorrecto.

         Por eso causa sorpresa ver cómo el uso de fórmulas como las de “salud sexual” y “salud reproductiva” se convierte en excusa para promover la promiscuidad sexual, o el libertinaje, o la falta de verdadera educación entre los adolescentes respecto de los principios básicos para una buena vida. Causa, sobre todo, pena, ver el uso de esas fórmulas como puerta de acceso para la difusión de anticonceptivos y para la legalización del aborto, un acto que acaba con la vida de un ser humano inocente, como si tales medidas fuesen medios legítimos para lograr la “salud”.

         Nunca será correcto eliminar a un hijo bajo la excusa de trabajar por el bien y la “salud” de la madre. Lo correcto, lo que todo pueblo civilizado necesita, es una atención completa y justa a todas las mujeres que han empezado a ser madres, para que a lo largo del embarazo y después del parto puedan conservar su salud y la de sus hijos, hijos que merecen nacer en un clima de respeto y de amor sincero.

 Fernando Pascual, L.C. AutoresCatolicos.org
     

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Acerca de este blog

La Comunidad de Madres Mónicas es una Asociación Católica que llegó al Perú en 1997 gracias a que el P. Félix Alonso le propusiera al P. Ismael Ojeda que se formara la comunidad en nuestra Patria. Las madres asociadas oran para mantener viva la fe de los hijos propios y ajenos.

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