"Ven Espíritu Santo, porque todavía llevo algunos sueños dentro de mí, algunos proyectos escondidos, algunos deseos interiores. Son esas inquietudes que me mantienen vivo y despierto. Ven Señor, para que no se apaguen esos sueños, y para que nazcan otros proyectos nuevos, más bellos todavía.
Porque dentro de mí está siempre
clamando ese llamado a crecer que tú has colocado en mi corazón. Y yo sé que si
no crezco me debilito, que el agua estancada se echa a perder.
Por eso, ven Espíritu Santo, no permitas
que me detenga, que me encierre, que me limite. Estoy llamado a más, y quiero
ir por más.
Inúndame con ese empuje divino de tu
gracia, para que avance decidido hacia nuevos horizontes. Con serenidad, con
mucha paz, sin obsesiones, pero también con un incontenible entusiasmo.
Ven Señor de la vida, ven.
Amén."
Los Cinco Minutos de San Agustín de Hipona
Aunque
poseas mucho, eres pobrísimo. Abundas en bienes temporales, pero tienes
necesidad de cosas eternas. Miras las necesidades del mendigo humano y tú mismo
eres mendigo de Dios. Lo que haces con los que te piden limosna es lo que Dios
hará con su mendigo. Estás lleno y estás vacío. Llena a tu prójimo con tu
plenitud, para que tu vacío pueda llenarse con la plenitud de Dios.

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